TODOS TENEMOS PARÁSITOS

SOLO HAY DOS CAUSAS PARA LA MAYORÍA DE TODAS LAS ENFERMEDADES: LOS PARÁSITOS Y LOS CONTAMINANTES

Se estima que los parásitos infectan a mas de 2 billones de personas en todo el mundo. Y al contrario de lo que pensamos , esto no afecta únicamente al tercer mundo. Y si es asi? Porque los médicos no lo detectan? Los análisis de heces para detectar la presencia de parásitos no son efectivos ya que existen mas de 1000 tipos de parásitos que pueden habitar el cuerpo y solo hay test para 40 .

          
                                  

Por otra parte sólo se expulsan parásitos cuando están muertos. Mientras viven no abandonan el cuerpo por si mismo (de hecho muchos tienen ganchos y ventosas con las que se agarran de las paredes del intestino u otros órganos. Por otra parte los parásitos más peligrosos son los que han migrado a otros órganos fuera del aparato digestivo por lo que es imposible que una vez muertos salgan con las heces. En este caso sin la presencia de enzimas encargadas de digerir los cadáveres , de estos parásitos, sirven de alimento a hongos u otros organismos carroñeros como la Clostridium, provocando numerosos problemas de salud. Paralelamente todos los parásitos son portadores de virus y bacterias y dejan residuos tóxicos al cuerpo, incluso al morir.

El análisis de materia fecal no siempre da positivo, el coproparasitológico puede dar negativo, sin embargo podemos estar fuertemente parasitados. Antes de iniciar una desparasitación es necesario que la persona sepa de reacciones que pueden suceder y que son normales, leves y transitorias especialmente al inciar la toma de la desparasitación herbal (paico, ajenjo y clavo), es por eso que se aumenta gradualmente la dosis. Puede haber fiebre (desaparece en pocas horas) , mucosidad en la nariz, garganta, oídos bronquios (se debe a la muerte de parásitos en las vías respiratorias) , eccemas en la piel, urticarias pasajeras, diarrea o flujos vaginales. Todo eso se debe a un genuino proceso de curación interna. Nunca hay que reprimir el síntoma.
Nunca antes en la historia de la humanidad estuvimos tan parasitados. La calidad de agua y de los alimentos que consumimos determinan el grado de parasitismo.

Como saber si estoy parasitado ?

Si no nos desparasitamos regularmente, todos sufrimos esta lucha inmune, y la perdemos muchas veces. Si ha tenido diagnóstico de estrés , síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, candidiasis, colon irritable, crisis de pánico, alergias y tantos otros, pruebe a desparasitarse y seguro encontrará alivio a estas manifestaciones. Si tenemos algunos de estos síntomas es seguro que tenemos que desparasitarnos:


- Fiebres periódicas a repetición, generalmente bajas entre 37,2°C y 39°C .
- Alteraciones de apetito como bulimia o anorexia
- Geofagia (tendencia a comer tierra)
- Astenia , cansancio y agotamiento súbito (más común antes del almuerzo y por la tarde)
- Necesidad imperiosa de dulces
- Digestión Lenta
- Dolores tipo cólico : intestinal, hepático, mens-  trual, estomacal.
- Diarreas y estreñimientos alternados
- Meteorismo (gases) , Distensión abdominal
- Halitosis ( mal aliento)
- Cefaleas ( dolor de cabeza), varices
- Insomnio, sueño entrecortado, depresión, mal descanso, rechinar de los dientes, y bruxismo.
- Fobias sociales, - Tics nerviosos, - Convulsiones
- Pérdidas abruptas de visión y la memoria
- Prurito anal, nasal, ocular, vulvar
- Urticaria , Bronquitis o bronquiolitis, entre otras.
- Mareos sin explicación
- Amnesia esporádica

Aunque estos son síntomas comunes a todos los parásitos, pueden haber síntomas específicos de cada uno. Por ejemplo el áscaris produce reblandecimiento de huesos y dientes. Evidentemente a muchas personas afectadas por parásitos se les hace una diagnóstico incorrecto, dado que los síntomas descritos son comunes a muchas otras patologías. Por otro lado no es posible, descubrir la presencia de parásitos únicamente por los síntomas, puesto que dependiendo del organismo, del tipo de parásitos e incluso del tipo de alimentos que ingerimos muchas veces son asintomáticos. Numerosas enfermedades como Cáncer, Sida, problemas cardiovasculares, artritis, y en general cualquier enfermedad autoinmune revela la existencia de parásitos.

Si bien los estudios se centran en los parásitos intestinales, se debe saber que los parásitos invaden todo el cuerpo, ya que existen parásitos que anidan en los tejidos del cuerpo; incluso en zonas consideradas como “seguras” como el cerebro. Precisamente allí los parásitos se encuentran seguros, por ser ámbitos donde no puede actuar la inmunología; y generan enfermedades como la ansiedad, depresión, esquizofrenia, Alzheimer, etc.

Tampoco los parásitos discriminan edades o clases sociales; muchos siguen suponiendo que los parásitos son propios de gente de bajos recursos o de zonas marginales . En realidad todos los tenemos y los tendremos; la diferencia viene dada por la cantidad, la especie y la antigüedad de la infestación. Otra consecuencia de la parasitosis es la anemia, en general severas y de difícil tratamiento, ya que se producen por agotamiento medular. Como por ejemplo cuando ha habido pérdida de sangre grande pero de poca duración , la médula ósea se activa y resuelve el problema. Pero si la pérdida es pequeña pero continúa, como sucede en el organismo parasitado, se puede provocar un agotamiento del mecanismo y su reactivación suele ser dificultosa. También puede manifestarse leucocitis ( incremento de leucocitos en la sangre), con valores elevados que generan un diagnóstico erróneo de leucemia.
Es importante comprender que, además de bacterias y sustancias tóxicas, nuestros fluídos se ven invadidos por huevos, larvas, quistes y organismos unicelulares que parasitan la estructura corporal y aportan una considerable cuota de ensuciamiento al organismo. La magnitud de una infestación puede desbordar la capacidad de nuestro sistema inmunológico (reacción antígena) e incluso en muchos casos eludir su acción al localizarse en áreas donde las defensas corporales están inhibidas, de actuar (por ejemplo en el cerebro). El éxito de un parásito depende su su capacidad de nutrirse y reproducirse dentro de huésped sin ser destruido. Inadvertidamente colonizan nuestro cuerpo, cambian nuestro ADN, adaptan nuestros sistemas para convertirlos en su habitad e incluso modifican nuestro comportamiento y se adueñan de nuestras mentes. Ahí el caso de las enfermedades como Alzheimer o esquizofrenia. Ante todo esto hay que adoptar la buena costumbre de desparasitarse por lo menos tres veces por año.